viernes, 26 de septiembre de 2014

VALORES EN LA FAMILIA 




Empatia: La empatía es la capacidad para ponerse en el lugar del otro y saber lo que siente o incluso lo que puede estar pensando.

Humildad: La humildad no es un concepto, es una conducta, un modo de ser, un modo de vida. La humildad es una de las virtudes más nobles del espíritu.

Autoestima:  La autoestima no es convencernos a nosotros mismos de que somos valiosos, no es un tema de ser seguro de sí o sentirse bien cuando otra persona nos halaga. Tampoco es tener el mejor cuerpo o la mejor carrera laboral. Autoestima es el SABER que uno es valioso.


Compromiso: Poner en juego nuestras capacidades para 
sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado y 
nuestra conciencia ha aceptado.Una persona comprometida es aquella que cumple con sus obligaciones haciendo un poco más de lo esperado hasta llegar al grado de sorprender, porque vive, piensa y proyecta sus energías para sacar adelante a su familia, su trabajo, su estudio y todo aquello que su reflexión le dicta.

Gratitud: La gratitud es un sentimiento de aprecio y agradecimiento por las bendiciones o los beneficios que hemos recibido. Al cultivar una actitud de agradecimiento, seremos más felices y más fuertes espiritualmente. Debemos expresar nuestro agradecimiento a Dios con regularidad por las bendiciones que nos da y a las demás personas por sus actos de bondad hacia nosotros.


Amistad: La amistad es un afecto recíproco entre dos personas que no pertenecen a la misma familia. La amistad en su estado puro es incondicional. O lo que es lo mismo: los verdaderos amigos no se juzgan y permanecen a través del tiempo. Así, la amistad sobrepasa los valores individuales y temporales, es una mentalidad, un lazo particular que une a dos seres.
La amistad es sinónimo de amor. La amistad es confianza, honradez, complicidad, saber aceptar los defectos y cualidades de la otra persona, 


Optimismo: valor nos permite confiar en nuestras
capacidades y posibilidades, enfrentando con perseverancia
y estado anímico muy positivo ante cualquier dificultad que se nos presente en el camino. Nos ayuda, a descubrir lo bueno de las personas que nos rodean y a aceptar todo tipo de favores que nos ofrezcan de corazón.

Paciencia: La paciencia no es pasividad ante el

sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es 

fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las 

pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el 

continuo progreso interno.

Esfuerzo: Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades. Perseverancia. Capacidad de mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión. Disciplina. Acatamiento a una serie de valores sociales y personales beneficiosos. 


Felicidad:  Es un estado del ánimo que supone 
una satisfacción. Quien está feliz se siente a gusto, contento 
y complacido. De todas formas, el concepto de felicidad es subjetivo y relativo.


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